12 ago. 2014

Grieta!

 Nofvisual en Grieta: muestra de arte contemporáneo de FUROR*

 
 
Jueves 21 Agosto – 19 hs. Galería de arte PANAL 361 (Jean Jeaures 361 – CABA) 


FUROR*Somos un equipo autogestionado de artistas que intervenimos espacios con muestras site-specific. Nos alimentamos de la diversidad de criterios, por lo cual invitamos a otros artistas o curadores a participar en nuestro proyecto de tejido interrelacional. Surgimos de la euforia. Somos FUROR.
 
Grita, grieta!
Por Augusto Zanela

Punta Indio, julio de 2014


Trabajar el guión de una exposición a partir de una palabra clave es una manera de expandir los conceptos vinculados a ella, es estirar la idea[i]. Hacemos crecer algo, una ocurrencia, hasta empezar a darle estatuto de idea, e intentamos desplegarla en más de un medio -el de la palabra que le dio origen y el de las formas artísticas que dan cuenta de esa palabra- . Así, ese pensamiento empieza a adquirir otros atributos, otro peso específico, se multiplica en sentidos del mismo modo que esa palabra de la que nos servimos como disparador, a la que le otorgamos el poder aglutinante que nos permite reunir distintas obras que hablan de lo mismo, que ensayan aproximaciones a esa palabra. Recurrimos a la asociación libre de ideas, al empleo de metáforas visuales, a diferentes análisis, investigamos, somos influenciados por el enfoque de nuestros colegas, repensamos la cuestión y no paramos de hurgar en nuestras cabezas hasta dar con la nota, esto es, con aquella subjetividad que, de algún modo u otro, ilustre aquella palabra a través de otra forma-concepto (que no es la textual ni la oral que le dieron vida). Cada uno de los participantes de este ejercicio hace uso de métodos y tejidos conceptuales absolutamente personales, escarba en su memoria hasta encontrar alguna experiencia previa que encaje con la consigna, hilvana un sistema de relaciones, deja que la inspiración lo alcance, y que lo encante.

Cuando se propuso para esta convocatoria expositiva la palabra grieta, me asaltaron una serie de pensamientos que aquí transcribo, no necesariamente en orden: en primer lugar pensé que no se trataba de una noción abstracta, tal como habíamos trabajado en otras oportunidades con este mismo grupo, sino que tenía múltiples representaciones visuales, a la vez que sinónimos: abertura, falla, raja, rendija, fisura, resquicio, resquebrajadura, hendidura. Pensé que muchas de ellas denotaban un sentido negativo, vinculado con el paso del tiempo, con la degradación, con la vejez, con la vida útil de los materiales, con la resistencia –o la falta de ella-, con la obsolescencia, con la acción de la naturaleza, con la ausencia de diseño, con los movimientos telúricos, con la aplicación de una fuerza excesiva, con problemas de equilibrio, con no contar con condiciones naturales, esto es, con no tener un don. Sentía que en ese momento no podía salir de esas representaciones medio mala onda. Y como un respiro de toda esta carga de sentidos me vino a la cabeza el personaje que, sin ser evidente y sin pretenderlo, se transforma en el héroe del documental de Werner Herzog sobre el hallazgo de la cueva de Chauvet, un maestro perfumista. Recordé el momento de la entrevista en que narra su participación junto al equipo arqueológico que comandó la excavación de esa perlita del patrimonio artístico de la humanidad. Recordé su actitud corporal recreando la manera en que trabajó junto con el equipo científico hasta ser el que halló la caverna (no recuerdo si se muestra el momento en que lo hace. Es una recreación –pensé-, hace que olfatea como en ese momento), actitud que lo aproximaba a un sabueso siguiendo una pista olfatoria (o por lo menos es lo que recuerdo). Me recordé pensando en cómo aquel dream team de la arqueología, que se supone a la vanguardia de las investigaciones científicas en ese campo, con inigualable experiencia para capitanear la formidable tarea, y con todo un arsenal de recursos tecnológicos a su disposición como para apoyar todas sus capacidades visuales e intelectuales en la búsqueda del tesoro oculto, apelaba a un método tan primitivo como la misma cantera arqueológica que estaban buscando, un método instintivo, animal. Recordé también su gesto de satisfacción comentando que había dado con el lugar exacto a partir de los olores especiales que emanaban de una única grieta que subsistió luego de que un derrumbe prehistórico clausurara la entrada a la gruta, y no pude dejar de pensar en cómo todavía es posible valorar ciertas condiciones naturales, ciertos dones -como su delicada capacidad olfativa- al punto que, gracias a él, esa grieta funcionó como si de la boca ya casi cerrada de la caverna se tratara, que cansada de gritar por siglos su existencia, con un suave hálito, paciente, esperando por su rescate, le susurró que allí se encontraba. Y entonces rápidamente asocié esta muestra con esa caverna, esa cueva plagada de representaciones hechas por personas que nos cuentan sobre cosas que en su momento histórico les llamó la atención, sobre las que posaron su mirada atenta. Esa gruta que a partir de una falla, deja emanar la sutil señal que delata su punto de acceso, sabiendo que en el momento en que demos con esa grieta, se nos develarán todos los secretos que contiene.




[i] Debo la frase al maestro Sergio Bazán.